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Encuesta de condiciones de vida. 2019

Los ingresos medios netos anuales de los hogares catalanes fueron de 13.527 euros por persona en el año 2018, un 1,4% más que el año anterior. El aumento benefició fundamentalmente a las mujeres de 65 años y más, que incrementaron los ingresos un 9,6%, según la Encuesta de condiciones de vida.

La tasa de riesgo de pobreza del 2019 mejoró 1,8 puntos respecto del año 2018, y mostró que un 19,5% de personas se situaron por debajo del umbral de riesgo de pobreza. Por edades, el colectivo más beneficiado por esta bajada fue el de las personas de 65 años y más, cuya tasa se situó en 12,2%, 7 puntos menos que el año anterior. Por otra parte, las personas mayores de 16 años de nacionalidad extranjera presentaron una tasa de riesgo de pobreza del 50,1% (con una subida de 2,1 décimas con respecto al año anterior), mientras que en el caso de las personas de nacionalidad española tenían una tasa de riesgo de pobreza de un 13,0% (con una disminución de 3,7 puntos con respecto a la del año anterior).

Según la composición del hogar, la tasa de riesgo de pobreza disminuyó 3,9 puntos porcentuales en los hogares sin hijos dependientes y se situó en el 13,2%. En cambio, en los hogares con hijos dependientes aumentó 1 punto y se situó en el 26,3%.

El umbral de riesgo de pobreza bajó un 2,8% y se situó en 10.674 euros para los hogares formados por una sola persona.

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) disminuyó en 1,1 puntos y pasó del 24,7% del 2018 al 23,6%. De los tres componentes sobre los cuales se construye la tasa AROPE, hay dos que mejoraron: la tasa de riesgo de pobreza (que se ha comentado más arriba y que pasó del 21,3% al 19,5%) y el porcentaje de población en situación de privación material severa (que bajó y pasó del 6,5% al 5,7%). En cambio, el porcentaje de hogares con baja intensidad de trabajo (que en el año 2018 se situaba en el 5,8%) en el 2019 subió hasta el 8,3%.

Los indicadores de desigualdad aumentaron ligeramente. El índice S80/S20 mostró cómo el 20% de los hogares con mayores ingresos acumularon 5,4 veces lo que ingresaban el 20% de los hogares más desfavorecidos, mientras que el año anterior era del 5,2. Asimismo, el índice de Gini también tuvo una variación negativa y pasó de un 30,3 en el 2018 a un 31,2 en el 2019. (Un índice de Gini igual en 0 indicaría máxima igualdad y 100 la desigualdad más extrema.)

Con respecto a las privaciones de los hogares catalanes, las más frecuentes en el año 2019 fueron no poder permitirse una semana de vacaciones al año (pasaba en un 27,6% de los hogares, mientras que en el 2018 pasaba en un 27,2%) y no poder hacer frente a gastos imprevistos (pasaba en un 26,1% de los hogares, mientras que en el 2018 pasaba en un 28,3%).

Por otra parte, disminuyó el número de personas que vivían en hogares y que afirmaban no llegar con facilidad a final de mes. Esta era la situación del 50,8% de la población en el 2019, mientras que en el 2018 era el 52,7%.