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Encuesta de población activa. T2/2020

La población ocupada en Cataluña decrece un 5,9% interanual en el segundo trimestre de 2020 y se sitúa en 3.227.500 personas. En números absolutos la disminución interanual es de 203.600 personas. En relación con el primer trimestre del 2020, se observa una pérdida de 223.700 personas ocupadas (−6,5%), cifra que no incluye los afectados por un ERTE con suspensión de empleo que, según las recomendaciones de la OIT y las especificaciones de Eurostat, se consideran ocupados mientras exista una garantía de reincorporación al puesto de trabajo al finalizar el período de suspensión. En cuanto a los trabajadores afectados por un ERTE con reducción de jornada, que se consideran ocupados según la EPA, su situación se refleja en una reducción de las horas efectivamente trabajadas, que han disminuido un 29,8% respecto al mismo trimestre de 2019.

Por sectores, si se compara la ocupación en términos interanuales, encabezan el descenso de la población ocupada los servicios (−149.300 personas; −5,8%) y la industria (−51.500 personas; −8,1%). Si se compara con el trimestre anterior, las mayores disminuciones se dan en los servicios (−180.000 personas; −6,9%), la construcción (−22.100 personas; −10,7%) y en la industria (−21.700 personas; −3,6%), mientras que la agricultura se mantiene estable. Por sexo, en términos interanuales la ocupación decrece más en las mujeres (−6,7%) que en los hombres (−5,3%). Por edades, la disminución más intensa de la ocupación respecto del año anterior se produce entre la población de 16 a 24 años (−26,1%), seguida de la población de 25 a 54 años (−6,0%). La población ocupada de 55 años y más crece un 2,6% interanual. Según el tipo de jornada, disminuye más la ocupación a jornada parcial (−17,2%) que a jornada completa (−4,0%). Entre la población ocupada asalariada por tipo de contrato, el contrato temporal decrece un 19,0%, mientras que el indefinido baja un 3,1%.

La tasa de paro se sitúa en el 12,78%, con un total de 472.900 personas desocupadas (41.700 más que el año anterior). Por sexo, el paro de los hombres crece un 11,4% interanual (con una tasa de paro del 12,66%) y el de las mujeres un 7,8% (con una tasa del 12,91%). Por edades, destaca el aumento del paro en el tramo de 16 a 24 años (25,3%), seguido del tramo de 25 a 54 años (7,8%), mientras que en el tramo de 55 años y más disminuye un 0,7% interanual. En relación al trimestre anterior, la población desocupada aumenta en 61.300 personas (14,9%). Sin embargo, hay que tener en cuenta que es probable que muchos trabajadores hayan quedado clasificados como inactivos y no como parados, dado que el confinamiento y el cese de actividades provocados por la declaración del estado de alarma les ha impedido cumplir con las condiciones de la definición de paro de la EPA de búsqueda activa de empleo y de disponibilidad para trabajar. En este sentido, la población inactiva en Cataluña aumenta de 166.400 personas este trimestre en relación con el trimestre anterior (209.000, respecto de hace un año).

En cuanto a los sectores específicos, la población ocupada en el sector cultural se sitúa en 168.000 personas (el 5,2% del total del empleo) y decrece un 7,6% interanual y un 5,0% comparada con el trimestre anterior. Por sexo, el sector de la cultura ocupa a 97.100 hombres y a 70.900 mujeres.

En el sector turístico, la población ocupada es de 389.400 personas, cifra que representa el 12,1% del total del empleo. Este dato supone una disminución de un 17,1% en comparación con el segundo trimestre del 2019 y un descenso del 15,6% en comparación con el primer trimestre del 2020. Por sexo, este sector ocupa a 214.900 hombres y a 174.500 mujeres.

El sector de las TIC ocupa a 124.100 personas en el segundo trimestre del 2020 (un 28,6% más que un año atrás y un 7,6% más que en el trimestre anterior) y representa el 3,8% del total del empleo.

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 y el estado de alarma, vigente durante la mayor parte del segundo trimestre, así como las diferentes fases de desescalada, han tenido efectos importantes en la EPA, tanto en cuanto a la realización de las entrevistas como en la repercusión en las variables que mide. En relación con el trabajo de campo, para evitar riesgos en la salud de los informantes y entrevistadores, se han sustituido las entrevistas personales por telefónicas, lo que ha supuesto disminuir el tamaño muestral de las primeras entrevistas, ya que no se disponía de los números de teléfono de todos los hogares que entraban por primera vez en la muestra. Las entrevistas sucesivas no se han visto afectadas, ya que mayoritariamente se realizan siempre por teléfono.