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Definición de conceptos

Dióxido de nitrógeno (NO2)
Gas de color amarronado y de olor irritante. Tóxico en altas concentraciones. Interviene en la formación de la niebla fotoquímica.
Dióxido de azufre (SO2)
Principal contaminante entre los compuestos de azufre, resultante de los procesos de combustión. Conjuntamente con los humos negros, se considera un indicador básico de la contaminación del aire. Se mide por el método de la thorina.
Índice de calidad del aire (ICQA)
Indicador sintético elaborado a partir de los datos de inmisión de los cuatro principales contaminantes primarios por los que la legislación vigente fija los niveles máximos (PST, SO2, NO2 y CO). Este parámetro puede tomar valores entre 100 y -400; a mayor valor, menor es el nivel de contaminación.
Monóxido de carbono (CO)
Es un compuesto químico gaseoso incoloro, inodoro y de alta toxicidad que se produce como consecuencia de combustiones deficientes, en condiciones de falta de oxígeno. Se emplea como indicador de la intensidad del tráfico.
Óxidos de nitrógeno (NOx)
Contaminantes compuestos de nitrógeno y oxígeno. Los más característicos son el monóxido de nitrógeno (NO) y el dióxido de nitrógeno (NO2). Son emitidos por los vehículos en circulación y por la combustión estacionaria de carburantes. Combinados con la acción de la luz del sol dan lugar a procesos fotoquímicos que producen otros contaminantes de más alta toxicidad, como por ejemplo el ozono.
Ozono (O3)
Es una molécula formada por tres átomos de oxígeno (O3) que se encuentra de forma natural en la atmósfera. Su concentración es máxima a unos 20 km de altitud, dentro de la estratosfera. Es la denominada capa de ozono, que protege a los seres vivos de las radiaciones ultravioleta (rayos UV) procedentes del sol y, por lo tanto, es beneficiosa para nosotros. El ozono también se encuentra en la capa de la atmósfera más cercana a la superficie terrestre, la denominada troposfera, que se extiende hasta una altitud aproximada que oscila entre los 8 km sobre los polos y los 20 km sobre el ecuador. Este ozono se denomina ozono troposférico. En concentraciones superiores a las habituales, puede ser considerado un contaminante atmosférico.
PM10
Partículas sólidas y/o líquidas que entran en la atmósfera procedentes de fuentes naturales y antropogénicas. PM10 es la fracción de la materia particulada en suspensión que pasa a través de un cabezal selectivo de medida, con una eficiencia de corte del 50% para un diámetro aerodinámico de 10 µm.

Aspectos metodológicos

De los procesos involucrados en la contaminación atmosférica, cabe señalar en primer lugar la emisión de contaminantes. En el proceso de emisión se lanzan a la atmósfera cantidades concretas de uno o varios contaminantes.

Una vez se han emitido a la atmósfera, los contaminantes permanecen en esta durante un tiempo concreto, que se conoce como tiempo de residencia. Este tiempo de permanencia en la atmósfera está relacionado con la reactividad química de cada contaminante, con el lavado de la atmósfera que efectúa la lluvia y la capacidad del medio para dispersarlos.

La última fase de la contaminación atmosférica debe incluir los efectos de los contaminantes sobre los seres vivos, las estructuras (edificaciones, monumentos, etc.) y sobre las propiedades intrínsecas de la atmósfera (reducción de visibilidad, alteración del balance de calor del sistema tierra-atmósfera, alteraciones sobre el clima, etc.).

La contaminación del aire es un proceso que se inicia con las emisiones al aire por parte de los diferentes focos emisores (niveles de emisión) de contaminantes a la atmósfera. Una vez estas sustancias llegan a la atmósfera, sufren varios efectos de transporte y/o transformación. Como resultado de estos procesos, en un punto determinado se da una concentración determinada de cada contaminante, la cual se conoce como nivel de inmisión.

Son los niveles de inmisión o de calidad del aire los que determinan el efecto de un contaminante sobre la salud o el medio ambiente.

Por lo tanto, para minimizar la contaminación atmosférica, es necesario, por un lado, el control de las emisiones atmosféricas (niveles de emisión) y, por el otro, el control y la vigilancia de la presencia de los contaminantes en el aire en distintos puntos receptores (niveles de inmisión).

Al tratar el problema de la contaminación atmosférica cabe tener presente que, a pesar de que existe cierta relación entre emisión e inmisión, dichos parámetros no son necesariamente equivalentes. Ello se debe a que existe un proceso de transporte y de dispersión en la atmósfera que puede dispersar o concentrar los contaminantes e incluso modificar su naturaleza.

Las fuentes de contaminantes se pueden clasificar en tres grupos:

  • De origen natural (las emisiones de un volcán).
  • De origen natural acelerado por la actividad humana (p.e un incendio).
  • De origen antropogénico: es la emisión introducida en la atmósfera para la actividad del hombre (emisiones del tubo de escape de los coches, emisiones de las actividades industriales, etc.).

Las emisiones son la cantidad de contaminante que va a parar a la atmósfera desde una fuente, como por ejemplo los óxidos de nitrógeno emitidos por el foco puntual y móvil que representa un automóvil, el dióxido de azufre que se emite a través de una chimenea o las partículas emitidas por una fuente difundida como el viento cuando sopla sobre una superficie seca.

En cambio, las inmisiones son la concentración del contaminante (o nivel) en cada punto del territorio, es decir, lo que respiraría una persona en aquel punto.

La relación entre emisión e inmisión no es directa. Eso quiere decir que para una misma emisión podemos tener una inmisión en un punto determinado muy diferente. ¿Por qué? Pues porque una vez el contaminante ha sido emitido a la atmósfera, sufre transformaciones físicas y químicas (especialmente transporte y dispersión, pero también reacciones químicas, deposición, agregación, etc.) que dependen del estado de la atmósfera y que cambian con el tiempo.

La calidad del aire

Las inmisiones están relacionadas con efectos sobre la salud y el medio. Como resultado de evaluar estos efectos se establece el grado de calidad del aire, que es inversamente proporcional a la contaminación o niveles de inmisión (a más contaminación menos calidad).

Los contaminantes atmosféricos se miden generalmente en microgramos o miligramos por metro cúbico de aire. Los principales contaminantes son el PM 10, el plomo y el benceno. También se consideran otros compuestos: sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre, ozono, monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno, que son medidos por la red automática. El principal indicador es el índice de calidad del aire (ICQA).

La información no disponible se representa mediante el símbolo ":". Cuando el valor es inferior al de la unidad mínima que permite estimar la operación estadística, o afecta el secreto estadístico, el símbolo utilizado es "..".