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Definición de conceptos

Contaminación atmosférica
Degradación del medio atmosférico producida cuando en su composición hay sustancias extrañas o cantidades superiores de los elementos que normalmente lo componen. Los principales contaminantes son: cloro, dióxido de azufre, humos negros, óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, partículas en suspensión total y plomo.
Humos negros
Contaminantes atmosféricos producidos por combustión (calefacciones, plantas incineradoras, incendios, etc.). Se miden por captador manual por el método de la reflectometría. La presencia simultánea de humos y dióxido de azufre produce un efecto más perjudicial para la salud que cuando se presentan por separado, por eso los límites establecidos para el óxido de azufre se determinan según la presencia o no de humos negros.
Partículas en suspensión total (PST)
Partículas contaminantes presentes en la atmósfera y de pequeña dimensión (a veces microscópicas), pero más grandes que las moléculas. Se generan en los procesos de combustión, ya sean industriales o de vehículos. Se miden las comprendidas entre 5 y 20 µg por el método de gravimetría y son detectadas por el captador de alto volumen. Los humos negros forman parte de este grupo y sólo se diferencian por la forma en que se miden.
Plomo
Elemento presente en el aire debido al tráfico de vehículos de motor. Se mide mediante captadores manuales de medio o alto volumen y posterior análisis por absorción atómica.

Aspectos metodológicos

De los procesos involucrados en la contaminación atmosférica, cabe señalar en primer lugar la emisión de contaminantes. En el proceso de emisión se lanzan a la atmósfera cantidades concretas de uno o varios contaminantes.

Una vez se han emitido a la atmósfera, los contaminantes permanecen en esta durante un tiempo concreto, que se conoce como tiempo de residencia. Este tiempo de permanencia en la atmósfera está relacionado con la reactividad química de cada contaminante, con el lavado de la atmósfera que efectúa la lluvia y la capacidad del medio para dispersarlos.

La última fase de la contaminación atmosférica debe incluir los efectos de los contaminantes sobre los seres vivos, las estructuras (edificaciones, monumentos, etc.) y sobre las propiedades intrínsecas de la atmósfera (reducción de visibilidad, alteración del balance de calor del sistema tierra-atmósfera, alteraciones sobre el clima, etc.).

La contaminación del aire es un proceso que se inicia con las emisiones al aire por parte de los diferentes focos emisores (niveles de emisión) de contaminantes a la atmósfera. Una vez estas sustancias llegan a la atmósfera, sufren varios efectos de transporte y/o transformación. Como resultado de estos procesos, en un punto determinado se da una concentración determinada de cada contaminante, la cual se conoce como nivel de inmisión.

Son los niveles de inmisión o de calidad del aire los que determinan el efecto de un contaminante sobre la salud o el medio ambiente.

Por lo tanto, para minimizar la contaminación atmosférica, es necesario, por un lado, el control de las emisiones atmosféricas (niveles de emisión) y, por el otro, el control y la vigilancia de la presencia de los contaminantes en el aire en distintos puntos receptores (niveles de inmisión).

Al tratar el problema de la contaminación atmosférica cabe tener presente que, a pesar de que existe cierta relación entre emisión e inmisión, dichos parámetros no son necesariamente equivalentes. Ello se debe a que existe un proceso de transporte y de dispersión en la atmósfera que puede dispersar o concentrar los contaminantes e incluso modificar su naturaleza.

Las fuentes de contaminantes se pueden clasificar en tres grupos:

  • De origen natural (las emisiones de un volcán).
  • De origen natural acelerado por la actividad humana (p.e un incendio).
  • De origen antropogénico: es la emisión introducida en la atmósfera para la actividad del hombre (emisiones del tubo de escape de los coches, emisiones de las actividades industriales, etc.).

Las emisiones son la cantidad de contaminante que va a parar a la atmósfera desde una fuente, como por ejemplo los óxidos de nitrógeno emitidos por el foco puntual y móvil que representa un automóvil, el dióxido de azufre que se emite a través de una chimenea o las partículas emitidas por una fuente difundida como el viento cuando sopla sobre una superficie seca.

En cambio, las inmisiones son la concentración del contaminante (o nivel) en cada punto del territorio, es decir, lo que respiraría una persona en aquel punto.

La relación entre emisión e inmisión no es directa. Eso quiere decir que para una misma emisión podemos tener una inmisión en un punto determinado muy diferente. ¿Por qué? Pues porque una vez el contaminante ha sido emitido a la atmósfera, sufre transformaciones físicas y químicas (especialmente transporte y dispersión, pero también reacciones químicas, deposición, agregación, etc.) que dependen del estado de la atmósfera y que cambian con el tiempo.

La calidad del aire

Las inmisiones están relacionadas con efectos sobre la salud y el medio. Como resultado de evaluar estos efectos se establece el grado de calidad del aire, que es inversamente proporcional a la contaminación o niveles de inmisión (a más contaminación menos calidad).

Los contaminantes atmosféricos se miden generalmente en microgramos o miligramos por metro cúbico de aire. Los principales contaminantes son el PM 10, el plomo y el benceno. También se consideran otros compuestos: sulfuro de hidrógeno, dióxido de azufre, ozono, monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno, que son medidos por la red automática. El principal indicador es el índice de calidad del aire (ICQA).

La equivalencia entre las unidades de medida es:

1 g 1.000 mg
1 g 1.000.000 µg
1 g 1.000.000.000 ng

La información no disponible se representa mediante el símbolo ":". Cuando el valor es inferior al de la unidad mínima que permite estimar la operación estadística, o afecta el secreto estadístico, el símbolo utilizado es "..".